Hacer compost casero no requiere un jardín grande ni un patio trasero, aunque muchas personas siguen pensando lo contrario. Con las técnicas correctas, es perfectamente posible compostar los restos orgánicos de la cocina en un piso pequeño, sin generar malos olores y obteniendo resultados excelentes para abonar tus macetas de forma completamente gratuita.
Compostar en casa reduce residuos de forma directa, no cuesta prácticamente nada y produce un abono orgánico de calidad muy superior a buena parte de los fertilizantes comerciales que puedes comprar en una tienda. El método más popular para interior es el vermicompostaje, que utiliza lombrices para procesar los residuos: un compostador de varios pisos cabe perfectamente en un balcón o incluso bajo el fregadero de la cocina, y las lombrices rojas californianas se encargan de procesar los residuos orgánicos sin generar malos olores siempre que el sistema se gestione con un mínimo de cuidado. Necesitas un compostador de varios niveles, que cuesta entre quince y cuarenta euros, lombrices rojas californianas, que se venden por kilos a un precio de veinte a treinta euros, y algo de material carbonado como cartón o papel de periódico sin tinta de color. Vas añadiendo restos de fruta y verdura, evitando siempre el exceso de cítricos, la carne o los lácteos, alternando con ese material carbonado, y las lombrices procesan poco a poco los residuos hasta producir humus de lombriz, un abono muy concentrado y de gran calidad.
El sistema bokashi como alternativa hermética para interiores
El bokashi es un sistema japonés que fermenta los residuos orgánicos mediante un proceso anaeróbico, dentro de un cubo completamente hermético que utiliza microorganismos activados, conocidos como salvado de bokashi, para descomponer prácticamente cualquier resto de cocina, incluidos los cítricos, la carne y los lácteos en pequeñas cantidades, algo que el vermicompostaje tradicional no tolera bien. Su gran ventaja está precisamente en ese hermetismo: si se hace correctamente, el proceso genera cero olores perceptibles, algo que resulta clave si vives en un piso pequeño sin balcón donde compostar de forma más tradicional. Además, acepta muchos más tipos de residuos que el vermicompostaje, y produce un líquido concentrado, conocido popularmente como té de bokashi, que se diluye en agua y funciona como un fertilizante líquido muy potente para tus plantas.
La clave para evitar malos olores en cualquiera de los dos sistemas está en un equilibrio muy sencillo de mantener una vez que le coges el tranquillo: nunca añadas exceso de residuos húmedos sin compensarlos con material seco, como cartón o papel, que equilibre la mezcla y evite que se pudra en lugar de compostarse correctamente. Si usas vermicompostaje, airea el sistema con regularidad para evitar condiciones anaeróbicas no deseadas, trocea los residuos en piezas pequeñas para que se descompongan más rápido y generen menos olor, y si trabajas con bokashi, mantén el cubo siempre bien cerrado entre un uso y el siguiente, sin dejarlo abierto más tiempo del estrictamente necesario.
Cuál elegir según tu vivienda y cuánto tiempo lleva tener compost listo
Si tienes balcón, el vermicompostaje produce un abono de calidad ligeramente superior y resulta la opción más natural. Si solo dispones de cocina interior sin ningún balcón disponible, el bokashi es más práctico gracias a su hermetismo casi total, que permite ubicarlo bajo el fregadero o en un armario sin generar ningún tipo de molestia. En cuanto a tiempos, el vermicompostaje tarda entre dos y tres meses en producir compost final utilizable, mientras que el bokashi combina dos semanas de fermentación inicial con cuatro a seis semanas adicionales de maduración una vez enterrado en tierra, sumando un total de entre seis y ocho semanas hasta tener el abono completamente listo para usar. El precio inicial de ambos sistemas es bastante similar: entre treinta y cinco y sesenta euros para el vermicompostaje, incluyendo compostador y lombrices, y entre veinticinco y cuarenta euros para el bokashi, incluyendo el cubo y el salvado activado necesario para el proceso.
Puedes encontrar kits completos de ambos sistemas en Amazon, con opciones adaptadas tanto a pisos pequeños como a viviendas con más espacio disponible. El riesgo de atraer insectos, algo que suele preocupar mucho a quien nunca ha compostado antes, es mínimo si el sistema se gestiona correctamente con el equilibrio húmedo-seco adecuado, aunque las moscas de la fruta pueden aparecer puntualmente si hay demasiado material fresco expuesto sin cubrir del todo.
Preguntas frecuentes
¿Puedo compostar en un piso pequeño sin ningún balcón disponible?
Sí, con bokashi es totalmente viable en interior gracias a su sistema completamente hermético, que puede colocarse perfectamente bajo el fregadero o en un armario de la cocina sin generar ninguna molestia perceptible.
¿Cuánto tiempo tarda en estar listo el compost para usarlo en las plantas?
Entre dos y cuatro meses con vermicompostaje, o unas seis a ocho semanas totales con bokashi, sumando la fase de fermentación inicial y la posterior maduración una vez enterrado en tierra.
Conclusión
No necesitas tener jardín para producir tu propio compost casero de calidad: tanto el vermicompostaje como el bokashi permiten compostar perfectamente bien en un piso pequeño, sin malos olores si se gestionan con un mínimo de cuidado, y con el beneficio añadido de reducir tus residuos domésticos mientras abonas tus plantas prácticamente gratis durante todo el año.